11 de septiembre de 2013

Los problemas oculares infantiles no tratados provocan un bajo rendimiento escolar

Se acerca la vuelta al cole y con ello el contacto con libros, ordenadores, pizarras y demás objetos relacionados con el estudio. El rendimiento de los estudiantes en las aulas va a estar directamente relacionado con su salud ocular, ya que más del 80% de la información que reciben es visual. El Instituto Balear de Oftalmología (IBO) asegura que en muchas ocasiones, los problemas de aprendizaje están relacionados directamente con deficiencias en la visión del menor. El niño no se queja si no ve bien. De hecho, su cerebro se acostumbra a esa deficiencia y, muchas veces, pasa totalmente desapercibida para sus padres y educadores. Luego, en las aulas, el pequeño no rinde, simplemente, porque no ve la pizarra, porque no puede leer adecuadamente o porque no puede seguir las explicaciones del maestro. Todo ello se traduce en unas malas calificaciones que, en la mayoría de casos, no se corresponden con las verdaderas aptitudes y capacidades de aprendizaje del niño. Por eso, los profesionales del Instituto Balear de Oftalmología (IBO) recomiendan una revisión ocular de los niños coincidiendo con la vuelta al cole.

Los problemas de concentración, la adopción de posturas forzadas para leer, escribir o ver la televisión, el parpadeo muy frecuente, tener enrojecidos los ojos o que el niño se los frote son señales de alarma que pueden apuntar la existencia de un problema ocular.

Desde que el bebé tiene pocas semanas de vida ya se pueden detectar posibles patologías oculares, que si no se corrigen de forma precoz pueden ser irreversibles. Se considera que entre los 6 y los 12 primeros meses de vida es un buen momento para una primera revisión oftalmológica. Si no se han detectado anomalías en esos primeros meses de vida, un buen momento para realizar la siguiente revisión oftalmológica es a los tres años. Desde ese momento es aconsejable repetirlas cada uno o dos años, según el criterio de su oftalmólogo. El seguimiento y cuidado de la vista en los niños es fundamental porque el sistema visual infantil es inmaduro y está en constante desarrollo hasta los 7 u 8 años. Hasta esa edad, cuanto antes detectemos un problema de visión más pronto podremos corregirlo y evitar consecuencias negativas, que podrían acompañarle toda la vida si no se les pone remedio adecuadamente.

También es muy importante tratar el estrabismo en niños que acusan una pérdida de paralelismo de los ojos. Esta patología puede derivar, además, en una ambliopía u “ojo vago” que debe corregirse con el uso de parches, gafas correctoras o con cirugía, si fuera necesario. Hay que tener en cuenta que el cerebro, poco a poco, va anulando la imagen del ojo que peor ve, hasta llegar, en ocasiones a suprimirla por completo. Por eso es muy importante detectar y tratar cuanto antes una ambliopía. El niño no expresa que ve mal con un ojo o que se cansa cuando lee o dibuja. Esta capacidad la adquieren sobre los 10 u 11 años, edad ya tardía para solucionar el problema de “ojo vago”.

En definitiva, no hay que olvidar que cuanto antes se inicie el tratamiento de una patología ocular infantil más fácil será la recuperación, ya que la edad límite para recuperar la agudeza visual ronda los 7 u 8 años. En el IBO, sus especialistas recomiendan una revisión anual, a partir de los 3 o 4 años, para detectar precozmente cualquier anomalía de visión.

    Compartir
  • Compartir

Noticias más leídas