4 de julio de 2013

Un espectáculo dentro y fuera del Coliseo


Las colas daban la vuelta a la Plaza de Toros horas antes del concierto, un indicativo de que a las 22.00 horas iba a comenzar uno de los conciertos de verano con más público en Palma. Así fue. Alejandro Sanz cerró ayer su gira española en Mallorca ante cientos de personas que aguantaron la larga espera y las altas temperaturas para disfrutar de la música de uno de los cantantes españoles más reconocidos a nivel internacional.

Atascos, dobles filas interminables, nervios por no ver el fin de la cola… el espéctaculo no sólo se dio dentro del Coliseo Balear, sino que la Avenida Gaspar Bennazar parecía horas antes del concierto un campo de obstáculos para vehículos y peatones.

No daban ni las 17.00 horas en el reloj cuando los fans más atrevidos se sentaban a las puertas de la Plaza para ser los primeros en entrar; eso sí, dieron a la paciencia un motivo para continuar calmada. Sacaron unas guitarras y no dejaron que los vecinos y los que llegaron a esperar después de ellos se aburrieran a golpe de ritmo flamenco y cantes varios. El ambiente comenzó a ser de festejo desde entonces.







Alejandro Sanz presentó un nuevo directo donde, además de dar un repaso a sus temas más conocidos como el mítico Corazón partío y No es lo mismo, estrenó canciones de su nuevo disco, La música no se toca.

Con más de 22 millones de discos vendidos a sus espaldas y 15 álbumes publicados, el artista continúa con su carrera, cuyo último show atrajo ayer a todo tipo de personas: madres e hijas, amigas, parejas, jóvenes… un público completamente diverso pero todos con las mismas ganas de disfrutar de la antigua y nueva música del madrileño. Texto e imágenes: K. Beiro / Vídeo: M.A. Horrach

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