13 de abril de 2013

Los inalterables habitantes felinos de la orilla de Ca’n Pere Antoni

Pasan los años y el paisaje de Palma va cambiando, pero si hay algo que permanece en su sitio son los gatos de la playa de Ca’n Pere Antoni. No siempre están los mismos, aunque las camadas se suceden y siempre queda rastro de algún “habitante” anterior.

Se resguardan entre las piedras tanto en verano como en invierno y se alimentan gracias a la gente que nunca se olvida de ellos. Bajo viejas tablas de madera que impiden que el viento y el agua echen a perder la comida, las personas que se acercan al lugar les dejan agua y alimentos para que puedan pasar varios días. “Cuando era pequeño, mi madre ya les traía comida a veces”, comenta Miguel, un joven que vive a cinco minutos de la playa.

Los gatos están en las piedras más cercanas a la arena y salen cuando oyen gente. Como el carril bici pasa por al lado, hay ciclistas que paran cuando los ven y también les dejan algo de lo que llevan encima en esos momentos. Una escena frecuente es verlos cortar una botella de agua, saltar las dos barras que llevan hacia las piedras y dejarles la bebida a los pequeños animales. Gracias a gestos como los anteriores, los gatos pueden seguir aún hoy allí. Katia Beiro.





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